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martes, 22 de junio de 2010

Capitolo Terzo: Il dottor Bass

-No puede ser, ¡ha despertado! Tenemos que hacerte un reconocimiento médico, por favor señorito, salga de aquí, en una hora podrá volver a entrar- dijo el doctor Bass.
El doctor Bass era un hombre de mediana edad, a la muchacha le parecía increiblemente viejo, pero muy apuesto.
Lucía un pelo canoso pero reluciente. Sus grandes ojos amarillentos y grandes como girasoles mostraban un gran interés por la joven, sus labios tenían una expresión confusa, una sonrisa amarga, como si estuviese feliz y triste al mismo tiempo que que hubiese depertado del coma.
Vestía unos simples pantalones negros, una camisa a cuadros, una bata blanca y unos zapatos negros y brillantes, los cuales destacaban.
-¿Sabes dónde estás? ¿Sabes quién eres? ¿Cuántos años tienes? ¿Quién es el chico que acaba de irse?
-En el hospital de la calle once. Pues veamos, entré en coma con dieciséis años y he estado aquí diez años, creo que sé sumar- esbozó una gran sonrisa y añadió- tengo veintiseis años. Ah, y se llama Paolo.
-Y tu eres...
-Ellisabetta
-¿Sabes qué pasó la noche que entraste en coma?
-Sí señor. Estaba en una fiesta y...
-Vale, vale, no me cuentes la historia, ya me la contaron hace diez años. Bueno, creo que tu mente está bien, vendré mañana a verte, hoy deberías salir un rato. Te vendrá bien luz solar. Pero no salgas sola, ¿Quieres que avise a Paolo?
-Sí, muchas gracias... Doctor Bass.

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